domingo, 30 de enero de 2011

Ejercicio de ortografía

¡Hola! Aquí estamos de nuevo. Os dejamos un ejericicio completo en el que puedes practicar las palabras con H o si H, las V y B y algunos acentos. ¡Esperemos que no sea muy difícil! El texto pertenece a la obra de Don Quijote. Nos podéis mandar el ejercicio a nuestro e-mail y os lo mandaremos corregido.
Saludos
 
El día en que don Quijote ________ de su aldea, (salir – pretérito perfecto)
el sol  calenta_a con tanta fuerza (b – v)
que faltó muy poco para que al _idalgo (con H – sin H)
se le derritiesen los pocos  sesos  que le _edaban. (k – qu)
Su caballo a_anzaba muy despacio, (v – b)
porque el pobre estaba en los _uesos (con H – sin H)
y ten_a poco  aguante, (í – i)
aunque a don Quijote se le anto_aba la bestia (j – g)
más recia y  _ermosa   del mundo. (con H – sin H)
Hacía pocos días que le hab_a puesto (í – i)
el nom_re de  Rocinante, (v – b)
que le parecía sonoro y  musc_l (a – á)
y muy apropiado para el caba_o de un gran caba_ero. (y – ll)
Iba don Quijote ima_inando batallas (g – j)
cuando de pronto se  entristeci_ al pensar: (o – ó)
"Según la le_ de caballería, (i – y)
sólo podré enta_lar  combate (v – b)
cuando me  ha_an armado caballero (y – ll)
en una sole_e ceremonia. (n – nm – mn)
Pero no  i_porta",  añadió: (n – m)
"al primero que apare_ca por el camino (s – z)
le pediré que me _arme caballero". (con H – sin H)
Sin  em_argo, en todo el día no se cruzó con nadie, (b – v)
y ni siquiera encontró un lugar d_nde  comer, (o – ó)
así que al ca_er  la tarde don Quijote y su caballo (con H – sin H)
i_an tan cansados como muertos de hambre. (v – b)
Por fortuna, antes de que ano_eciera (ch – x)
asomó una _enta junto al camino (b – v)
y, al _erla, don Quijote empezó a decirse: (b – v)
"Qué casti_o tan magnífico! (y – ll)
¡Qué to_es, qué almenas, qué foso!", (rr – r)
porque, como estaba lo_o de atar, (c – k)
todo lo que _eía le parecía (v – b)
igual a lo que le conta_an los libros. (b – v)
A la puerta de la venta vio a unas mu_erzuelas (g – j)
y las tom_ por delicadas princesas, (o – ó)
y al oír que un por_ero llamaba a sus cerdos (k – qu)
pensó que era un centinela d_ndole la bienvenida. (á – a)

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